Viví Las sierras

SAFARIS FOTOGRÁFICOS EN PAISAJES SERRANOS

Naturaleza que inspira cada toma


Extensos humedales y lagunas, bosques densos, sierras imponentes, cuevas y reservas naturales convierten a los destinos turísticos bonaerenses en un auténtico paraíso visual para inmortalizar en imágenes.

Los entornos serranos invitan a vivir experiencias inmersivas y guiadas, donde expertos y fotógrafos profesionales acompañan recorridos que exploran lugares remotos, permiten descubrir la biodiversidad local y perfeccionar técnicas de fotografía. Estas expediciones, que pueden extenderse durante varios días, ofrecen la posibilidad de registrar imágenes con cámaras profesionales o incluso con celulares, tomando al menos una fotografía en cada parada que luego se integra a la narrativa visual del viaje.

Más allá de su riqueza natural, los safaris fotográficos proponen adentrarse en la cultura y la historia de cada región. El trayecto brinda la oportunidad de interactuar con comunidades locales, conocer tradiciones centenarias, degustar productos regionales y descubrir relatos de antiguos asentamientos y estancias.

Cada parada se transforma en una oportunidad para capturar momentos únicos y reflejar la verdadera esencia de la vida en las sierras bonaerenses.
 


 

LAS TRAVESÍAS MÁS DESTACADAS

Carhué y Pigüé

Carhué es un destino reconocido por sus termas naturales y el Lago Epecuén, lugar ideal para relajarse y disfrutar de la naturaleza. El lago, de agua salada con una alta concentración de sales minerales, permite flotar sin esfuerzo. En 2017, Carhué logró un Récord Guinness con más de 2.000 personas flotando de la mano en el lago, consolidando su singularidad y atractivo para turistas de todo el país. El circuito cultural incluye visitas a las ruinas de la antigua ciudad de Villa Epecuén, sumergida por el lago en 1985.  Ambos, se  han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la región, mostrando un fascinante contraste entre historia y naturaleza.

Pigüé se distingue por su arquitectura de estilo europeo y su rica tradición cultural, resultado de la llegada de inmigrantes franceses, italianos, españoles y alemanes del Volga. El destino ofrece una amplia variedad de actividades, que incluyen recorridos por su patrimonio histórico y natural, como el Museo y Archivo de la Ciudad, el cementerio histórico, el Paseo de los Fundadores, parques y sierras. Para quienes buscan practicar trekking, es posible realizar un ascenso de más de siete horas al cerro Cura Malal Grande. Con sus más de 1.030 metros de altura, constituye el punto más alto de la zona, desde donde se obtienen hermosas vistas panorámicas de los pueblos cercanos.
 



Pueblos Serranos de Tandil

El Pueblo Turístico Gardey y las localidades rurales de Vela y Azucena conquistan a quienes las visitan con sus paisajes pintorescos, arquitectura tradicional y calles tranquilas, que invitan a perderse cámara en mano entre plazas, fachadas históricas y rincones llenos de encanto. 

Forman parte del sistema serrano de Tandilia, una de las formaciones geológicas más antiguas del mundo, con rocas que superan los  2.200 millones de años.
 



Gruta de Oro y Gruta Oscura

Ubicadas en el imponente sistema serrano de Tandilia, la Gruta de Oro y la Cueva Oscura de Barker invitan a vivir una experiencia única donde la naturaleza, la aventura y la historia se entrelazan.

La Gruta de Oro, a 360 metros sobre el nivel del mar, sorprende con sus formaciones rocosas y texturas de piedra que, junto a los juegos de luces y sombras, crean un escenario casi mágico, perfecto para los amantes de la fotografía y la exploración.

Situada a 355 metros sobre el nivel del mar, La Cueva Oscura, se extiende a lo largo de 58 metros y ofrece un ambiente de total oscuridad que desafía los sentidos. Su acceso, a través de rutas de trekking y aventura, promete una experiencia inolvidable en contacto pleno con la naturaleza serrana.
 



Cerros Centinela, La Movediza y Monte Calvario

Cada cerro de la región invita a vivir experiencias únicas que combinan historia, leyenda, naturaleza y vistas panorámicas inigualables.

El Cerro La Movediza conserva sus imponentes bloques de granito de más de 300 toneladas, testigos de la caída de la famosa piedra en 1912, un acontecimiento que aún despierta misterio y curiosidad.

Distinguido por la emblemática Piedra del Centinela, el Cerro El Centinela es una formación de 7 metros de altura vinculada a la leyenda de un antiguo cacique. Su cima puede alcanzarse a través de una aerosilla de 600 metros, ideal para disfrutar del paisaje serrano desde las alturas.

El Monte Calvario, reconocido centro religioso de relevancia internacional, alberga una cruz monumental de 22 metros y un Vía Crucis compuesto por 14 grupos escultóricos creados por destacados artistas.
 



El Abra del Hinojo

Es un accidente geográfico natural Abra del Hinojo, que une las localidades de Pigüé y Saavedra formando un cañón y una falla geológica entre las sierras bonaerenses, resultan perfectas para capturar imágenes de los llanos interserranos y las sierras de la región.

Un recorrido escénico para atravesar en vehículos altos -preferentemente 4x4- y a pie, con caminos de ripio, cruces de arroyos y paisajes adornados con cipreses, pinos y abedules. Entre sus atractivos se destacan la Cueva Abra del Hinojo -con agua en su interior- y el Refugio Cerro Áspero, ubicado a más de 700 metros sobre el nivel del mar, siendo el refugio más alto de la provincia. Aventura, fotografía de naturaleza y panorámicas únicas.
 



El Cerro del Amor

Conocido como Cerro Ceferino, el Cerro de Amor es un punto panorámico ubicado a pocas cuadras del centro de Sierra de la Ventana. Propone una caminata breve y accesible que conduce a un mirador con vistas espectaculares del pueblo, el valle y las sierras circundantes. Es un sitio tranquilo, ideal para todo tipo de visitantes, perfecto para capturar momentos únicos en contacto con la naturaleza.

Su nombre proviene de una leyenda de amor trágico entre dos pueblos indígenas enemistados entre sí. La hija del cacique del norte se encontraba juntando flores en la cima, cuando llegó el hijo del cacique del sur a buscar vacas.  Hablaron y quedaron en verse al día siguiente, fue pasando el tiempo y se enamoraron. Miembros de la tribu del sur avisaron al cacique y prohibieron la relación. Los guerreros lo hicieron desaparecer a espaldas de su amada. Desde ese momento, la mujer continuó subiendo al cerro para volver a encontrarse con su amado. Al pasar de los años, cuando ya estaba anciana, en un día muy frío y tormentoso, ella se quedó parada esperando, pero unas inmensas nubes bajaron hacia el cerro y se la llevaron. Nunca fue vista de nuevo.

La historia cuenta, que cuando llueve, arriba del cerro caen piedras con forma similar a la de un corazón, y quien se la lleve a su amada, volverá con ella a este destino.

El lugar es elegido por parejas y viajeros que buscan combinar naturaleza, historia y paisajes inolvidables. La ascensión, de baja dificultad, puede completarse en unos 15 minutos, regalando una experiencia breve pero profundamente memorable.


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