Aproximadamente a 120 kilómetros de la bulliciosa Capital Federal, se encuentra un destino donde el aroma de los quesos madurados y la tranquilidad del campo se fusionan para ofrecer una experiencia inigualable. Suipacha es un lugar que invita a recorrer sus campos y sumergirse en la historia de la producción láctea argentina.
Con una población de más de 10.000 habitantes, esta localidad tiene sus raíces en la labor de inmigrantes vascos, quienes al asentarse en la zona, sembraron la tradición de la producción lechera que hoy define su identidad. Este legado perdura en cada bocado, reflejando una herencia viva que se puede degustar en cada producto.
El corazón de esta tradición es la Ruta del Queso, una iniciativa que nació en 2008 con la apertura de los establecimientos locales al público. Lo que comenzó como una invitación a conocer de cerca el proceso de elaboración se ha convertido en una experiencia inmersiva para los sentidos. Este recorrido permite a los visitantes entender cómo se transforman los productos de la tierra en delicias gastronómicas y les ofrece la oportunidad de conectar con el arduo trabajo y la dedicación de sus productores.
La Ruta del Queso es un paseo para el disfrute, un encuentro con los sabores que nacen de la naturaleza y la dedicación humana. El viaje invita a conocer diferentes establecimientos, entre los cuales se ubican: Quesos Fermier, Cabañas Piedras Blancas, Quesos de Suipacha e Il Mirtilo. Estos lugares ofrecen visitas guiadas que permiten conocer el arte de la quesería artesanal y descubrir cada etapa del proceso productivo.
Un viaje que es, en esencia, una experiencia sensorial completa. Suipacha y su Ruta del Queso demuestran que, más que un simple paseo turístico, se trata de una inmersión en la esencia de la gastronomía regional.