Destinos turísticos testigos de hitos históricos en medio del paisaje urbano. Un itinerario por la tradición industrial y portuaria de Berazategui, Quilmes y Avellaneda, a través de senderos naturales y museos que preservan el legado de la comunidad.
DÍA 1 | TRADICIÓN INDUSTRIAL Y EL CAMPEÓN DEL GOLF
Con salida desde el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini (Ezeiza), el recorrido comienza en Berazategui con una visita al Museo Municipal del Vidrio, conocido también como “Muvi”, un espacio que rinde homenaje a la historia de la industria vidriera local.
El sitio ofrece una visita histórica por las Cristalerías Rigolleau y sus trabajadores, en su mayoría inmigrantes, y destaca figuras como Félix Berdyszak -artesano polaco especializado en el tallado en vidrio- y Lucrecia Moyano, reconocida artista que dirigió la Sección Artística de la empresa. Además, alberga una valiosa colección de arte en vidrio contemporáneo con obras de creadores locales e internacionales.
Luego del almuerzo, la jornada continúa con una visita al Museo Municipal del Golf "Roberto De Vicenzo". Destacado golfista berazateguense, De Vicenzo fue reconocido a nivel mundial por su talento, humildad y legado deportivo, que lo convirtieron en una de las grandes figuras del golf argentino y embajador del deporte nacional.
La tarde invita a la desconexión en la Reserva Provincial Parque Pereyra Iraola, extenso pulmón verde ideal para observar la flora y fauna local. La noche transcurre en Quilmes, con pernocte.
La distancia total recorrida entre el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, Berazategui y Quilmes es de 62 kilómetros aproximadamente.
DÍA 2 | CERVECERA HISTÓRICA
El segundo día de viaje propone conocer la historia de Quilmes, en un recorrido circuito de 2,5 kilómetros.
Por la mañana, el Paseo de las Invasiones Inglesas y la Manzana Histórica invitan a repasar los orígenes de la ciudad y su defensa. Comienza en el “Cantón Independencia”, donde se evocan los hechos vinculados a las invasiones inglesas de 1806 y 1807 y continúa por la “Punta de Quilmes”, sitio del desembarco inglés en las costas de Bernal. Luego sigue hacia la Casa de Santa Coloma, la más antigua del pago y Monumento Histórico Nacional, que sirvió de refugio a las tropas durante aquella campaña. Para finalizar, el Museo Histórico Regional Almirante Brown, donde se preservan objetos, documentos y piezas que reflejan la historia del municipio.
En el Parque de la Cervecería, la relajación se abre espacio en un entorno natural único que invita a vivenciar una de las industrias más emblemáticas del país. Inaugurado en 1922 a partir de la iniciativa de Otto Bemberg de crear un espacio recreativo, abarca 87.000 metros cuadrados con jardines y amplios sectores destinados a la práctica de deportes. En la actualidad, conserva su espíritu original y cuenta con una confitería, un patio cervecero, canchas de fútbol y tenis, el emblemático “Chalecito Bemberg” y una gran diversidad de especies arbóreas que realzan su valor paisajístico.
DÍA 3 | LA BOCA BONAERENSE
La travesía culmina en Avellaneda, con una visita al barrio de Isla Maciel, que mantiene viva su esencia portuaria e inmigrante entre conventillos coloridos, calles empedradas y antiguos talleres navales. Su identidad se refleja en el circuito “El Puente y sus Dos Orillas”, que conecta La Boca con la Isla Maciel, y en el Museo Carpintero de la Ribera, un antiguo taller familiar que rinde homenaje al oficio naval. Gracias al compromiso de sus vecinos, el barrio renace como un destino donde historia, arte y comunidad se fusionan, revelando una joya patrimonial del conurbano bonaerense. El lugar es nombrado como La Boca auténtica porque guarda su originalidad intacta.
El Museo Municipal Malvinas es otro de los imperdibles del destino. Un sitio dedicado a preservar la memoria y los testimonios de los veteranos de la Guerra de Malvinas. A través de fotografías, documentos, objetos y relatos, narra la historia del conflicto y rinde homenaje a quienes participaron, promoviendo la reflexión sobre la identidad nacional y el valor de la soberanía.
La distancia total recorrida entre Quilmes y Avellaneda es de 16 kilómetros aproximadamente.