Hay momentos en que una pausa se convierte en una verdadera experiencia. Esta escapada de tres días es ideal para desconectar del ritmo urbano y reconectar con la naturaleza, la calma del mar y la riqueza cultural del campo bonaerense. Cariló y General Madariaga, dos destinos cercanos pero muy distintos, ofrecen una combinación perfecta para quienes buscan descanso y experiencias con identidad.
DÍA 1 | BOSQUE, PLAYA Y DISEÑO EN CARILÓ
El viaje comienza con la salida desde el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini hacia la costa atlántica, con destino a Cariló, en el partido de Pinamar. Rodeado por un frondoso bosque, este balneario exclusivo es mucho más que playa: su entorno está protegido por la Ley de Paisaje Protegido, lo que garantiza un desarrollo armonioso y enfocado en el ecoturismo.
Durante el primer día, se recomienda recorrer su centro comercial a cielo abierto, una experiencia única en la que diseño, gastronomía y naturaleza conviven en equilibrio. Las calles de arena invitan a caminatas relajadas entre árboles, y la playa, siempre cerca, regala atardeceres inolvidables. El aire puro y la tranquilidad del entorno convierten cada rincón en un espacio para el descanso. Pernocte en Cariló.
La distancia total recorrida entre el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini y Cariló es de 483 kilómetros aproximadamente.
DÍA 2 | SABORES Y TRADICIONES EN EL CORAZÓN DE MADARIAGA
El segundo día comienza con un cambio de escenario: desde la costa hacia el campo, con rumbo a General Madariaga. A pocos kilómetros de Cariló, esta localidad se distingue por su profundo arraigo a la cultura rural. Conocida como “El Pago Gaucho”, Madariaga ofrece un ambiente sereno, ideal para disfrutar en familia, y propone actividades que recuperan la esencia bonaerense. Una parada imperdible es el casco histórico, donde se puede recorrer la arquitectura tradicional y visitar espacios como el Museo Histórico del Tuyú, el Museo Tuyú Mapu o el museo privado Laten K’Aike, que reflejan la identidad y memoria del lugar. Además, la ciudad cuenta con una destacada producción artesanal y artística, que puede apreciarse en talleres abiertos al público.
Las lagunas Salada Grande y Los Horcones, por su parte, constituyen un entorno natural perfecto para la pesca, el avistaje o simplemente contemplar el paisaje rural.
La experiencia se completa con la visita al Viñedo y Bodega Antiguo Legado, ubicado en el paraje rural Macedo, a unos 30 kilómetros de la ciudad. Allí, los visitantes pueden recorrer los viñedos, conocer el kiwal, una plantación experimental de kiwi, y participar de una degustación de cuatro varietales (rosé y tintos), acompañados por una picada de fiambres y quesos artesanales de Tandil. La propuesta, que combina técnica con una atención cálida y personalizada, muestra cómo la vitivinicultura crece en nuevos rincones de la provincia.
Por la tarde, regreso a Cariló para una última caminata por el bosque o una pausa frente al mar. Pernocte en Cariló.
La distancia total recorrida entre Cariló y Madariaga es de 48 kilómetros aproximadamente.
DÍA 3 | REGRESO CON NUEVAS MEMORIAS
El último día marca el regreso al Área Metropolitana de Buenos Aires. Luego de dos jornadas intensas pero revitalizantes, el balance es claro: paisajes únicos, sabores nuevos y una conexión renovada con el turismo natural y cultural que la provincia tiene para compartir.