Un viaje fascinante por los lugares donde se construyeron los cimientos del rock nacional. La ruta recorre Hurlingham, Tres de Febrero, La Plata y Morón, para descubrir los orígenes y las anécdotas históricas sobre los personajes y bandas más icónicas del género en Argentina.
Tanguito, Sumo, Los Piojos, Santaolalla y Divididos
Epicentro del rock nacional, las calles de Tres de Febrero guardan momentos clave. La Casa de Tanguito, en Fernández de Oliveira y Puán, sigue casi intacta, con un mural en la esquina cómo homenaje.
En Ciudad Jardín, donde antes estaba el bar Ma Baker de la calle De Los Jacarandaes, Los Piojos dieron su primer show con Ciro. En la actualidad funcional una bicicletería.
En la misma zona, el Pub Caroline vivió el debut de Sumo en 1982: un primer concierto, en el primer piso de una galería comercial, frente a la plazoleta Güemes.
La influencia del distrito se extiende a otros grandes nombres del rock nacional. Divididos inmortalizó al bar La Chapita, cercano a las vías del Ferrocarril San Martín, en su tema "¿Qué ves?".
Los orígenes de Arcoíris, la banda de Gustavo Santaolalla, se remontan a la parroquia Sagrada Familia, donde sus integrantes se conocieron como monaguillos en el coro, marcando el inicio de una trayectoria fundamental para la música argentina.
Árbol
Conocido como el "corazón del oeste", Morón se destaca entre los principales centros urbanos de la región, con infinidad de espacios culturales y recreativos.
Testigo del paso de destacadas bandas de la escena nacional, Árbol fue una de las que ganó popularidad en pubs, escuelas y festivales locales. El mítico bar El Mocambo, frente a la estación de Haedo y apodado la "catedral del rock", fue uno de los escenarios donde la banda se consolidó.
Sumo y Las Pelotas
Hurlingham, ciudad del oeste bonaerense, es la cuna de Alejandro Sokol, figura fundamental del rock argentino. Sokol alcanzó prestigio como integrante de Sumo, la icónica banda liderada por Luca Prodan. Tras la muerte del músico, Sokol, junto a su amigo Germán Daffunchio, impulsaron el nacimiento de Las Pelotas. Fue la voz principal de este nuevo proyecto y su carisma e histrionismo en el escenario lo convirtieron en uno de los protagonistas más destacados del rock entre los años 90’ y 2000.
En reconocimiento a su legado, una imponente escultura de más de dos metros y una tonelada de peso fue erigida en la estación de trenes local, llevando grabada al pie la frase: "Lo que amo siempre es imborrable", un fragmento de la canción El Cazador.
Los Redondos y Virus
La ciudad de La Plata dio nacimiento a dos de las bandas más emblemáticas del género. En la década del 70’, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota surgieron en el sótano de un edificio céntrico. Skay Beilinson y Carlos Alberto Solari dieron forma a la banda cuyo primer concierto ocurrió en el Teatro Lozano.
En paralelo, Virus emergía en el mismo ambiente cultural y universitario de la ciudad, cautivando con su propuesta innovadora. Su líder, Federico Moura, residió en varias localidades de La Plata, consolidando la conexión de la banda con la capital bonaerense.