El amor es el ingrediente principal de las recetas tradicionales que se elaboran en los Pueblos Turísticos. Comidas que llenan el alma por la historia que tienen detrás, y producen una fiesta de sabores en el paladar.
Las pequeñas localidades de Villa Lía en San Antonio de Areco y Azcuénaga en San Andrés de Giles invitan a un recorrido a través de los sabores y aromas que forman parte de su patrimonio cultural.
El pueblo turístico Villa Lía es un pintoresco poblado rural de inmigrantes que conserva el encanto típico de la década de los treinta, con sus casonas y edificios antiguos.
Frente a la plaza principal se encuentra “Las Argibay”, un restaurante que ofrece comidas caseras preparadas con productos locales. El guiso de lentejas que allí se elabora es el plato estrella por el que los comensales siempre desean volver.
El guiso lleva varias verduras, carne de vaca, panceta salada, panceta ahumada y chorizo colorado. La fábrica de chacinados que hay en el pueblo le confiere sabores únicos. Los comensales también se deleitan con los canelones preparados en vasijas de barro, las clásicas empanadas de carne fritas y el matambrito de cerdo a la pizza.
Azcuénaga, municipio de San Andrés de Giles, es una postal de la vida rural bonaerense. Soñadas arboledas, callecitas de tierra, construcciones del siglo pasado y personas de andar cansino y sonrisa amable recorren sus veredas.
Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, llegaron a la entonces estación de trenes inmigrantes de distintos países que dejaron su huella en las costumbres del poblado.
El lugar tiene antiguos restaurantes en los que se pueden degustar panzottis, canelones, ñoquis y tallarines caseros, carnes asadas y, para el postre, pastelitos y buñuelos tradicionales. Otro producto típico local es la galleta de campo con queso y salame, que siempre va acompañada de un mate recién preparado.