Obras arquitectónicas impactantes, de gran legado cultural, proponen un viaje hacia épocas de misterio y fantasía. Campanópolis y Castelforte invitan a un viaje hacia el medioevo en los distritos de La Matanza y Almirante Brown.
Cerca de la Capital Federal estas escenografías de película, que son visitadas por personas de todo el mundo, proponen un paseo bien diferente.
La aldea
Campanópolis se erige como una obra única del arquitecto Antonio Campana, cuyo nombre hace honor a su creador. Ubicada en González Catán -a solo 30 minutos de la Capital Federal- transporta a quienes ingresan por sus grandes portones hasta la Edad Media. Se trata de uno de los puntos turísticos más singulares de Argentina y está construido con elementos reciclados.
Formada por un conjunto de edificaciones unidas por callejuelas adoquinadas, pasajes, recovecos y lugares secretos, combina diversos estilos del medievo europeo para generar una estética ecléctica. Todo edificado con materiales de demolición.
Entre los imperdibles se puede visitar las doce casitas del bosque, rodeadas de fuentes, lagos, puentes de quebracho y pequeñas islas; el molino de viento holandés, la capilla colonial y la locomotora con sus vagones. Además, el lugar alberga el Museo de las Rejas o Ferroteca, donde se exhiben rejas de hierro forjado, arañas colgantes, vitrales y objetos antiguos.
La Casa de Piedra, el Museo de Madera o Palitos y la Casa de Escoria tienen como principal espectáculo los elementos con los que fueron realizados. El Pasaje del Búho, el Museo de los Caireles, el Cabildo y la Casa Proa de Barco complementan el recorrido por este pueblo de estilo medieval europeo que soñó su creador para compartir con otros.
La fortaleza
En el corazón del partido de Almirante Brown, sobre calle Leonardo Rosales 1521 en Adrogué, el Castillo Castelforte se alza como una de las fortalezas más curiosas de la provincia. Su historia se remonta a 1874, cuando el ingeniero genovés José Canale inició la construcción de su propia casa, conocida como Villa Castelforte.
El arquitecto se inspiró en un palacio bizantino del siglo XIII de Venecia, la obra se completó rápidamente y Canale junto a su familia comenzaron a habitarlo. Allí recibió a personalidades como Jorge Luis Borges.
Tras el fallecimiento del ingeniero en 1883, su esposa vendió la propiedad y regresó a Italia. El castillo pasó por las manos de varios dueños a lo largo de 140 años. A pesar de los cambios y un período de abandono, su esencia se mantuvo intacta. En 1983 se realizó una restauración intensiva y funciona como museo.
El edificio resguarda secretos de la familia y de la localidad entre grandes ventanales, una fachada de ladrillos a la vista y pisos de madera antiguos. El mayor misterio son los túneles diseñados debajo de la propiedad, que conectaban Castelforte con el Palacio Municipal y el Hotel La Delicia. Con el tiempo, el terreno original fue dividido, el trazado se interrumpió y solo se conservan algunos sectores que se pueden recorrer en las visitas guiadas.